Ahmad Zarruq
A continuación citamos dos principios de su libro Qawaid al-tasawwuf (Principios del Sufismo):
Principio 113
Debe existir una servidumbre, un conocimiento, un ascetismo para cada devoto, gnóstico y asceta.
Aquel que es vencido por la búsqueda del saber, es un devoto, y su conocimiento y su ascetismo siguen a su adoración.
Aquel que es vencido por el abandono de la curiosidad [de la vida mundana], es un asceta, y su adoración y su conocimiento siguen a su ascetismo.
Aquel que es vencido por la contemplación de la Verdad, abandonando las criaturas, es un gnóstico. Su adoración y su ascetismo siguen su origen.
La procedencia sigue a los orígenes, si no fuera así, los caminos estarían entrelazados, aquel que entiende alguna otra cosa está equivocado.
Principio 130
Lo que sale del corazón entra en el corazón, lo que se limita a la lengua no supera las orejas.
Después de entrar en el corazón, o bien se encuentra una objeción que le recibe con denegación, como es el caso de los incrédulos, o la objeción de los hipócritas, o está impedido de proyectarse plenamente al corazón debido a una barrera fina como es el caso de los desobedientes; o bien toca el fondo de su corazón y experimenta su realidad. Un hecho que obliga a reflexionar sobre su juicio, como es el caso de la gente de la Verdad (ahl al-haqq) de entre los iniciados.
Respecto al gnóstico saca provecho de toda cosa beneficiosa, bien del corazón o de alguna otra.






<< Home